Es la primera vez que veo a alguien tan bella,
más bella que una flor,
que no se marchita,
ni con el viento, ni con el sol.
Tu eres el tesoro,
que quiero alcanzar,
porque más que una estrella,
eres mi altar.
Tu mirada es tan luminante,
como el sol,
que antes de darme calor,
me calienta el corazón.
Porque desde que te ví,
no he podido dejar de pensar en ti,
te me metiste como un cañón,
a mi pobre interior.
Tus labios son la miel,
que quiero alcanzar,
por más que nada,
quiero ganar.
Tu nombre cristalino,
es tan bello como un nombre francés,
que lo llevo como grabación,
y lo llevo dentro de mi corazón